viernes, 31 de enero de 2014

El pensamiento filosófico Cristiano: La Patrística


La Patrística

Es el conjunto de dogmas elaborados por los Padres de la Iglesia y los concilios.
San Justino fue el primero que trato de conciliar la fe renovadora y el conocimiento filosófico racional. Para el, la filosofía era el don más precioso que Dios había hecho a los hombres, por lo tanto no podía haber contradicción entre filosofía y religión.
Tertuliano (siglos II Y III) dio una respuesta menos sensata, mas fideista y religiosa, al anunciar Credo quia absurdum (“Solo creo lo que es absurdo, lo que repugna a la razón”).
Lactancio fue un ecléctico: consideraba que tomando las verdades parciales que se contenían en las especulaciones de los filósofos griegos se obtendrían un corpus doctrinal filosófico-racional equiparable con la verdad teológica revelada.

El gnosticismo fue una fusión de elementos escriturísticos y cristianos, griegos y orientales (pitagorismo, platonismo, judaísmo y teosofía esotérica se entremezclaban).Trataron los mismos temas que la ortodoxia cristiana, pero cayeron en la herejía. Sus principales aportaciones fueron: a) sustitución de la fe por una forma de conocimiento racional llamada gnosis; b) afirmación de un dualismo entre Dios y la materia, posteriormente mejor desarrollado por otra herejía: el maniqueísmo; c) desarrollo de la noción de Dios desconocido (el Dios del Antiguo Testamento no es el verdadero Dios, pues ha creado la materia, origen del mal).
Orígenes (184-253) abogo por la utilización de pruebas filosóficas en la especulación teológica; como Parménides, creía que la esférica era la forma perfecta 0y, en un texto, afirma que los bienaventurados entraran en el cielo rodando porque habrán resucitado en la más perfecta de las formas, la esférica.

El Concilio de Nicea, celebrado el año 325, estableció las verdades de la religión cristiana en forma dogmática e indiscutible. A partir de este momento, la especulación de los Padres de la Iglesia fue limitada, no pudiendo enfrentarse a ninguno de los dogmas y verdades oficialmente decretadas, salvo riesgo de excomunión. Esta intangibilidad del dogma impuso la definición de la filosofía como ancilla theologiae, es decir, como esclava de la filosofía de Dios, como sierva de la teología.



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