martes, 17 de junio de 2014

LA FAMILIA MIYARES MANCEBO. SU LABOR EN VENEZUELA Por: Lic. Coromoto Silva Rivas



Siempre la  historia se ha utilizado para diferentes fines, colectivos y particulares, veamos algunos ejemplos aquí en Venezuela.

Historia Anticuaria: esta es la que divierte ya que esta recopila los hechos más motivadores y que más nos pueden conmover y emocionar. Es el registro de lo que se conoce sobre las vidas y sociedades del pasado. Esta clasifica la historia del hombre, para hacer uso de ella como referencia bibliográfica. Contribuye en preservar y conservar el pasado como tal.
Ejemplo de Historia Anticuaria: libros de historia, enciclopedias.
 Es considerada la historia pasiva ya que no genera debate y aqui no tengo un ejemplo especifico.

Historia de Bronce: Con esta damos valor a nuestros héroes patrios. Es la que se dicta en las escuelas y liceos y se utiliza para fomentar en niños y adolescentes, valores.
Aquí se crean figuras heroicas para recordar o exaltar y se derriban otras. Cada gobernante manipula los datos históricos y sacan a relucir unos nuevos que los ayude a mantener su sistema de poder establecido y lo mantienen como instrumentos ideológicos.
Es en esta historia donde se dan los casos más radicales de manipulación de masas.

Ejemplos en Venezuela: Un ejemplo es el de los libros escolares editados por el Gobierno Bolivariano de Venezuela: Colección Bicentenario.
Aquí un resumen:
 Así lo dijo el doctor Julio Ramírez, coordinador del posgrado de educación en la Universidad Central de Venezuela, y autor del estudio.
Tergiversaciones engañosas y hasta fabricaciones son algunas de las conclusiones a la que llegó un estudio sobre el libro de 6to grado titulado Venezuela y su gente que edita y distribuye gratuitamente el Gobierno nacional en su Colección Bicentenaria.
 “Nadie critica que ningún gobierno elabore textos escolares y los distribuya gratuitamente sobre todo en la población más vulnerable; lo criticable es que se imponga como texto único y se desautorice el uso de textos alternativos”.
Y siguió: “La educación como hecho social presume la transmisión de valores además de conocimiento. Pero una cosa es aseverar que la educación por su naturaleza transmite valores y otra utilizar a la educación de manera perversa para el adoctrinamiento… que un sector de la sociedad valiéndose de la educación trate de imponer al otro sector de la sociedad, en este caso estamos hablando en el peor de los casos del 50%, una ideología que lo que pretende es homogeneizar en un pensamiento único en una visión del mundo”.
A continuación lo que dijo el profesor sobre el libro, enfocándose en la historia reciente:
* 20 páginas dedicadas a nueve presidentes (desde la Junta de Gobierno de 1958 hasta Rafael Caldera II) y 26.5 páginas al gobierno de Hugo Chávez. “Demasiada carga hacia un período y demasiada banalización de nueve períodos anteriores”;
* “En los períodos previos a Chávez se destaca lo malo de ellos y se hace un elogio demasiado empalagoso de lo que fueron las luchas guerrilleras de los 60 y los movimientos insurreccionales de los 70”;
* Contiene “tergiversaciones dolosas: cuando se trata del 11 de abril de 2002 se hace un omisión demasiado grave: no se menciona la intervención de Lucas Rincón en cadena nacional anunciando la renuncia del presidente Chávez. Eso es muy grave”;
* “Cuando se trata de las presidencias de Betancourt y Leoni se hace un elogio excesivo a la lucha guerrillera pero no se menciona por ningún lado la invasión de cubanos por Machurucuto”. “Si me va s a echar el cuento no me omitas hechos trascendentales”;
* “Tampoco se menciona el asalto al tren del Encanto y la matanza de policías pero sí se menciona que esa fue una gesta liderizada por jóvenes idealistas que se vieron obligados a ir a la lucha armada por las políticas nefastas y perversas de Rómulo Betancourt”;
* “El 11 de abril no se menciona, por ejemplo, que el presidente solicitó viajar a Cuba como parte de la negociación para lograr su libertad después que se había entregado a las fuerzas armadas”;
* “Pero también se fabrican algunos hechos porque no hay constancia que hayan sucedido: se introducen en el texto supuestas conversaciones entre el presidente y el grupo de militares en el Fuerte Tiuna (de las que no existe) evidencia que fueron así; intervenciones grandielocuentes del presidente que de acuerdo a la versión del libro hicieron pensar y temblar a todos estos generales que lo tenían en cautiverio en el Fuerte Tiuna”.
El doctor Ramírez recordó que Venezuela y su gente ha sido texto desde el año 2012. “En las escuelas privadas hasta ahora ha habido cierta laxitud en esto, no se distribuyen en las escuelas privadas pero recordemos que el año pasado hubo un memorándum de la directora educativa donde prácticamente prohibía la utilización de textos diferentes a la Colección Bicentenario”.
El profesor aseguró, al comenzar, que el Gobierno nacional “siempre ha sido coherente desde aquella frase de Aristóbulo Istúriz, cuando era ministro de Educación, quien le dijo al país: ‘estamos ideologizando ¿y qué?’.
Reiteró que “este gobierno ha irrespetado el precepto constitucional” que abre la educación a todas las corrientes de pensamiento”



Historia crítica: Es el conocimiento activo del pasado, es una crítica que se hace a la historia misma. Es la historia de denuncia, del juicio del pasado. Ha sido utilizada en momentos de cambios para justificar diversa acciones.

Historia científica: Es la más objetiva de todas, es la que le da a la historia el nivel de ciencia, por lo tanto los historiadores han tomado métodos de la ciencia para adecuarlos al estudio del pasado de la humanidad. Es aquí donde el historiador debe despojarse de intereses y juicios personales para dar un sentido de neutralidad pero sin que se paralice intelectualmente. Para dar un ejemplo está el nuevo testamento, para reescribirlo se debería sacar todo lo que no es comprobable, por lo tanto todo lo que es milagros quedaría por fuera.
En estos dos  caso hay muchos ejemplos pero tampoco los voy a mencionar.Lo haré en otra entrada.Uno de ellos es lo del examen de los huesos de Simón Bolívar.

Historia al servicio del poder político: Tiene relación con la historia de bronce, solo que en esta se hace una incorporación intencionada y selectiva del  pasado, adecuándolo al presente y para que este pueda obrar en el futuro, para beneficio exclusivamente a la clase política.
Un caso muy particular es el de la dama que amamanto a Simón Bolívar y el hecho expreso de incluirlo en los libros escolares como para cubanizar al Libertador o del esfuerzo de unir a Venezuela con Cuba.
Si ciertamente la dama existió , como lo demuestra el trabajo anexo y que me envió una amiga , la Licenciada Coromoto Silva y que trata sobre la mujer cubana que amamanto al Libertador Simón Bolívar.

LA FAMILIA MIYARES MANCEBO.  SU LABOR EN VENEZUELA

Por: Lic. Coromoto Silva Rivas


            De las familias extranjeras que llegaron a fijar residencia en la recién creada Capitanía General de Venezuela, se destaca la conformada por don Fernando Miyares Pérez y Bernal y doña Inés Mancebo y Quiroga, ambos de origen cubano, cuya labor se traduce en ser, el primero: activo funcionario de la monarquía, de alta capacidad administrativa y de proyectada visión progresista, y la segunda considerada la madre ocasional del Libertador Simón Bolívar.

            Ambos habían nacido en Santiago de Cuba hacia el año de 1749; 17 años después, el 29 de junio de 1766 se unen en matrimonio en su tierra natal, asistiendo como testigos a dicho acto Santiago Mancebo[1], doña Terasa Peralta y don  Rafael Bernal.

            Del vínculo Miyares-Mancebo, vinieron al mundo ocho hijos a saber: José María, Fernando, Juan Bautista, Ursula, Ana María, Antonia, Eladio y Bernal, abrazando los tres primeros la carrera de las armas al igual que su padre.

            Para conocer un poco  la personalidad de estas dos figuras que jugaron un papel importante en la vida política, militar y social de nuestro país a mediados del  siglo XVIII, el escritor Virgilio Tosta, nos refiere a propósito de Fernando Miyares:

“...era un varón conocedor de varias disciplinas; de una inteligencia nada común y, con la sabiduría que suele dar la experiencia.  A lo cual debemos añadir su marcada inclinación al trabajo y al cumplimiento de sus obligaciones”[2].

            Por su parte, el historiador venezolano Arístides Rojas, en su obra: “Leyendas Históricas de Venezuela”, nos brinda una breve semblanza que revela los rasgos personales de la honorable dama Inés Mancebo:


“...doña Inés Mancebo de Miyares de noble familia de Cuba, muchacha espléndida, poseedora de un carácter tan recto y lleno de gracia que al tratarla, cautivaba no sólo por los encantos de su persona, sino también por las relevantes prendas morales y sociales que constituían en ella tesoro inagotable”[3].

            Dadas las significativas actividades militares y civiles desarrolladas por su esposo, es de suponerse que doña Inés, acompañó a esté a los diferentes destinos, donde fue designado.  Así tenemos que para 1769, es posible su presencia en Toledo, España, por espacio de tres años; y en Puerto Rico, cuando su compañero sienta plaza en aquella isla por un lapso de seis años, en calidad de Teniente Veterano de las Milicias Regladas.  Llegan a tierras venezolanas hacia 1778, cuando por Real Cédula del 08 de septiembre, el entonces Capitán Veterano de Milicias Fernando Miyares, cumple con el cargo de Secretario del gobernador de la Provincia de Venezuela para ese entonces, Luis Unzaga y Amezaga[4].

            En tal sentido la familia Miyares-Mancebo, fija su residencia en Caracas por espacio de seis años.  El ambiente caraqueño que recibe a tan honorables visitantes según Acosta Rodríguez es el siguiente rostro:

“...la ciudad capital de Venezuela era un modesto centro urbano, pues Caracas tenía entonces 35.000 a 40.000 habitantes y presentaba el aspecto de una tranquila y acogedora urbe, con calles estrechas y empedradas, con casas espaciosas de una sola planta, con amplias y penumbrosas iglesias, , sombreadas plazas y numerosos conventos.  Ese aspecto urbano, aunque ofrecía entonces fisonomía modesta, ya que su perfil arquitectónico no ostentaba altas edificaciones ni suntuosos palacios, tenia en cambio, en aquellos tiempos, singular atractivo por el sosiego que imperaba entonces en el estilo de vivir; por el risueño paisaje campestre que circundaba la ciudad y por la existencia de una clase de superior nivel económico y cultural.  “Como era la clase mantuana, portadora de espiritualidad y refinamiento, que imprimía tono selecto a las manifestaciones de la vida colectiva...”[5].

            Desde su arribo a nuestro país, los Miyares-Mancebo se ganaron el cariño y admiración de propios y extraños, y como todas las familias de su rango y posición, habitaron una solariega casona en el casco central de la Caracas colonial,  muy cerca de otros connotados personajes de la época, entre ellos los Bolívar Palacios.  La proximidad de estas dos familias, fomentó la amistad entre doña María Concepción Bolívar y doña Inés Mancebo, quienes a lo largo del tiempo llegaron a estrechar lazos de confraternidad, respeto y consideración, a tal punto que para la fecha en que se registra el nacimiento del genio de América Libertador Simón Bolívar, el 24 de julio de 1783, por encontrarse doña Concepción quebrantada de salud, solicita a su más cercana amiga Inés Mancebo “hacer las entrañas” al recién nacido (amamantarlo).

            Este hecho tan particular, marcó sin lugar a dudas la vida del Padre de la Patria  quien con grata deferencia en varios momentos llamó a esta mujer “madre”, brindándole su protección y recomendación; tal como se evidencia cuando le solicita al Gobernador de Barinas, que suspenda el secuestro de los bienes de esa señora, en carta enviada desde Caracas, en agosto de 1813:

“Cuanto Ud. haga a favor de esta señora (Doña Inés Mancebo de Miyares), corresponde a la gratitud que un corazón como el mío sabe guardar a la que me alimentó como madre.  ¡Qué más recomendación que ésta para el que sabe amar y agradecer como yo![6].


            Otro documento revelador que nos muestra la gratitud del Libertador a tan especial mujer, es la carta que envía al señor Coronel J. Félix Blanco, Intendente del Orinoco, fechada en Caracas, el 28 de junio de 1827 donde expresa:

“...con el mayor interés que empeño con Ud. para que Ud. se tome la pena de oír en justicia a mi antigua y digna amiga la señora  Mancebo de Miyares, que en mis primeros días, me dio de mamar.  ¿Qué más recomendación para quien sabe amar y agradecer”[7].

            Luego de cinco años de permanencia en el Valle de Santiago, los Miyares fijan su residencia en Barinas, en ocasión de haber sido designado el Capitán Miyares, Comandante Militar de esa región el 10 de junio de 1786.  La llegada a aquella provincia se registra el 10 de agosto del citado año, radicándose el matrimonio con sus seis hijos en condiciones  económicas bastante precarias, con muchas deudas y pocos recursos para la subsistencia.

            Sin embargo, la buena disciplina para el trabajo y la visión de progreso, del entonces Comandante Militar y Político, hace que permanezca por espacio de doce años en esa región desarrollando diferentes actividades entre ellas:  fomento de la agricultura, creación de escuelas, elaboración de censos, limpieza de ríos y caminos, actividades en el plano conservacionista y, modernización  de infraestructuras, tareas que le permitió cosechar un importante status en aquella sociedad.

            “Su acción de gobierno se centra fundamentalmente en la economía, en especial de la agricultura y obras de infraestructura que faciliten el intercambio comercial.  En la agricultura estimula el aumento cambio comercial.  En la agricultura estimula el aumento de la producción de un cultivo ya tradicional en la región, el tabaco y se preocupa por la diversificación de cultivos.  Promueve la instalación de haciendas de añil,... lo hace con el cultivo del algodón, el cultivo del achote y del café...”.    Las obras de infraestructuras las inicia con la limpieza del cauce del río Santo Domingo, ... acondiciona a Torunos como puerto y embarque y establece allí una factoría y almacenes paras el tabaco; así como un pequeño astillero; ordena la construcción del camino entre Mérida y Barinas y vías de acceso hacia el Virreinato de Nueva Granada”[8].

            En 1798, ya con el grado de Coronel, Fernando Miyares y familia, se dirigen a Maracaibo, cuando es nombrado Gobernador e Intendente de dicha provincia, donde  desarrolla una  meritoria labor:  organiza una expedición armada bajo las órdenes del realista Ramón Correa[9] hacia la ciudad de Coro, en socorro de la Guarnición que hizo frente a la invasión del Precursor Francisco de Miranda, para el año de 1806.  Así mismo, una vez declarada la independencia de Venezuela el 5 de julio de 1811, brinda apoyo militar para sofocar la sublevación de Valencia.  El desconocimiento de su autoridad por parte del entonces vencedor Domingo Monteverde, arrastran a la desgracia tanto él como a su familia, siendo sus bienes secuestrados por parte de las autoridades españolas.

            Triste fue el final de este singular matrimonio:  Don  Fernando Miyares se retira hacia su isla natal, y allí fallece el 13 de octubre de 1818;  por su parte Inés Mancebo, queda en Caracas, a espensa de la caridad y viviendo en solitarias casas abandonas por sus dueños, hasta que la muerte  la sorprende en Caracas hacia el año 1833.  De esta manera concluye la existencia de esta honorable familia que hizo de estas tierras su segunda patria.









BIBLIOGRAFIA:
·         ACOSTA RODRIGUEZ, Luis José.  Bolívar para todos.
·         BANCO DE VENEZUELA.  FUNDACION VICENTE LECUNA.  Cartas del Libertador.  Caracas, 1967.
·         BOTELLO, Oldman:  Historia de la Villa Real de San Fernando de Apure.  1788-1988.
·         FUNDACION POLAR.  Diccionario de Historia de Venezuela.
·         LECUNA, Vicente.  Catalogo de Errores y Calumnias en la Historia de Bolívar.
·         MIJARES, Augusto.  El Libertador.  Academia Nacional de la Historia.  Ediciones de la Presidencia de la República.  Caracas, 1987.
·         MONTILLA, José del Real.  Así es Barinas.  Colección década centenaria de la Ciudad de Barinas.
·         ROJAS, Aristides.  Leyendas Históricas de Venezuela.
·         SCHAEL, Guillermo José.  El vecindario de Simón Bolívar.  Caracas, 1984.
·         TOSTA, Virgilio.  Historia de Barinas.  B.A.N.H.  Caracas, 1966.







1] Santiago Mancebo.  Hermano de Inés Mancebo.  Llego a ocupar el cargo de Teniente de Justicia Mayor en Turmero y Maracay.
[2] TOSTA, Virgilio.  Historia de Barinas. 1577-1800.  T. I.  p. 495. B.A.N.H.  Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela, Caracas, 1986.

[3] ROJAS, Aristides.  Leyendas Históricas de Venezuela.  Tomo II.  P. 195.  Oficina Central de Información.  Caracas, 1972.
[4] Luis Unzaga y Amezaga:  natural del Malaga, en la Península, de noble y distinguida familia.  Primer Magistrado que desde Caracas, ejerció jurisdicción sobre el territorio actual de la República de Venezuela.
[5] ACOSTA RODRIGUEZ, Luis José.  Bolívar para todos.  Tomo I.  P. 24.  Visión Didáctica del Libertador.
[6] BANCO DE VENEZUELA.  FUNDACIÓN VICENTE LECUNA.  Cartas del Libertador.  Tomo I.  P. 88.
[7]Ibidem.  Tomo V,  p. 499.
[8] FUNDACIÓN POLAR.  DICCIONARIO DE HISTORIA DE VENEZUELA.  TOMO II.  P. 965.  Caracas, 1988.
[9] RAMON CORREA, Militar del ejército español, activo en Venezuela durante las dos primeras décadas del siglo XIX.  Gobernador y Capitán General de Venezuela.  Contrajo matrimonio con Ursula Miyares.  Hija de Fernando Miyares.

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