sábado, 17 de mayo de 2014

Primer asentamiento europeo en América: El fuerte de Navidad.



Primer asentamiento europeo en América: El fuerte de Navidad.
La decisión de fundar el fuerte Navidad fue inmediata después del naufragio de la Santa María, y no se explicaría si no se hubiese, además de pensado, también hablado desde antes, como resulta de dos líneas escritas en el 

Diario de Cristóbal Colón:

“Es muy cierto que muchos de mis hombres me habían pedido que yo les diese licencia para permanecer en este lugar”

Se quedaron 39, a las ordenes de Diego de Arana , entre intérpretes, cirujanos, sastre, barnizador, calafetero, carpintero, tonelero, marineros, artillero y un contramaestre. Se les dejo la orden de buscar una localidad más idónea que la escogida por las circunstancias.
La localidad exacta del fuerte Navidad no ha sido identificada, hay un pequeño pueblo Bord de Mer de Limonade, que se encuentra dentro de un rectángulo de siete kilómetros por tres  que bien pudiera ser restos del fuerte. La dificultad de encontrar la ubicación radica en los cambios que ha sufrido entre 1492 y la actualidad.
No era usanza de los españoles, expertos constructores de ciudades, fundar asentamientos humanos en llanuras de aluvión y por ello se comprende bien que Cristóbal Colón pensara en otra localidad para el asentamiento definitivo.

Esto está muy claro en el diario  el 31 de diciembre:

“Hay que estudiar allí el punto más adecuado para establecer una estación donde se pueda importar animales y otros productos”

El 2 de enero les desea que a su regreso

“estuviesen en condiciones de indicarle el sitio conveniente para la fundación de una ciudad, dado que este lugar, de donde partía no era de su conveniencia”

Colon les dejo a los 39 colonos, toda la mercancía que el Rey y la Reina habían ordenado comprar para los intercambios comerciales, de los cuales había un gran número, con vista a que lo permutasen por oro. También dejo todo lo recuperado de La Santa María, es decir, galletas para un año, vino y mucha artillería.

Muchas fueron las precauciones y previsiones que el genovés se sentía tranquilo. Cuando el 4 de enero, se adentró en el canal de Limonade hacia el mar abierto y vio desde el alcázar de La Niña el fuerte de Navidad por última vez, no imaginaba cuan triste seria la suerte de la primera colonia europea en las tierras americanas.



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